23 jul 2011

A cruel joke~

Te vi, cubierto de sangre. Temblé.

¿Yo había hecho esto? Reí a tal grado de llorar por la misma acción. No sabía si las lágrimas que salían eran de nerviosismo o por alguna otra razón.

-Oye, muévete no seas exagerado. 

Con un pie patee tu cuerpo inerte con la vaga esperanza de que hicieras algo, un gruñido, una mueca o un golpe. Nada.

Por un momento creí que era una broma cruel de tu parte, me agaché y busque tu respiración. Nada. Toque tus muñecas y cuello, buscando tu tan preciado pulso. Nada.

El pánico comenzó a apoderarse de mí y sentí como el viento helado se colaba por tu ventana hasta golpear con fiereza mi pálido rostro. 

Intente de nuevo. Ahora te golpee, no quería verme tan obvio ni reflejar mi ahora preocupación por ti.

-¡Basta ya! ¿¡Qué no decías que ibas a matarme!? ¡Párate y ven a matarme ahora!

No respondiste, las lágrimas continuaron humedeciendo mis mejillas. Ahora lo tenía todo claro, ahora, que no había marcha atrás, las cosas se aclaraban para mí. 

Me había convertido en un asesino, había matado a aquel ser que decía odiarme con toda su alma. Pero tú jamás lo hiciste, ¿Verdad? Jamás me odiaste, por eso nunca me llegaste a lastimar de gravedad.

-Eres un maldito bruto realmente.

Susurré, con la voz entrecortada y mis mejillas húmedas al momento en que abrazaba tu cuerpo inerte con fuerza. Te abracé como nunca lo había hecho, recordando lo último que lograste articular. 

“Te amo, pulga”

Sonreí inevitablemente, subí y bese con suavidad tus labios fríos, de porcelana. Acaricié y limpié tus mejillas teñidas de un carmesí oscuro.

-También te amo, idiota. 



No hay comentarios:

Publicar un comentario